
Aunque quizá no se dieron cuenta de quiénes los contrataron, tal y como le sucedió a Roberto Gómez Bolaños con su espectáculo de El Chavo del 8, resulta que de acuerdo con varios medios de información, en Ecuador, Maná fue contratado por narcotraficantes para ofrecer dos conciertos en abril de 2008.
Se indica que por éstos, aparentemente recibieron un pago de un millón 600 mil dólares, “(según una copia encontrada en la oficina de Ostaiza —Jefferson Ostaiza, presunto narcotraficante— de un contrato notariado en EU)”, señala el Diario Crítico de dicho país.
Por si fuera poco, esa información también la menciona de una manera somera la columnista María Jimena Duzán, en la revista Semana (recién publicada) con el título de “El caso Chauvín”, al referirse a Ignacio Chauvín, El comandante Nacho. Supuestamente, a este sujeto, que sirvió a su gobierno y recién se entregó a las autoridades tras haber sido capturado y escapado, se le vinculó con narcotraficantes que en el intento de disimular el incremento de sus fortunas por la venta de drogas, crearon una compañía que se dedicó a bienes raíces y organizar conciertos.